Gambito de dama
abr 10
2010
(Extracto)
Empezó a escribir como poseído. Seguramente algunos dirían que gracias a o por culpa de las musas o su experiencia, respectiva y católicamente. Se prometió no volver a usar la palabra católico ni sus derivados sin algún adjetivo calificativo asqueroso como complemento: pedófilo, por ejemplo, o ignorante.
La cosa pintaba bien, pero tenía que escribir, no pintar. El segundo compromiso para consigo mismo en menos de un minuto era no emplear más lugares comunes. Nunca más un de repente, un en ese preciso instante, nunca más un nunca más.
La idea estaba ahí desde no sabía cuándo y los personajes se sumaban como los actores que llegan de a poco al ensayo. En un momento dado el reparto estaba completo. Podíamos empezar. El director llega cuando ya nadie lo espera y pensábamos, ingenua y racionalmente, que era la pieza clave, que el día del estreno la función no iba a arrancar por más mierda que nos desearan. Sin embargo faltaba el tramoyista. Sin él, ¿cómo subir el maldito telón? O, peor aún, ¿cómo bajarlo? [...]
® Pendiete de Edicion
Tags: Cuentos, short story













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