Hey, Penélope

ninos besandose

Dejemos clara una cosa: Penélope era distinta. Le faltaba algo, o tal vez no. ¿Volverá a por ti antes que de los sauces caigan las hojas? ¿Un sauce? ¿Alguien sabe lo que es un sauce, aparte de un árbol llorón?

Pobre infeliz. Fuiste a nacer en una fría sala de hospital y tenías el cuerpo resbaloso como un pez. Él nació de pie y su padre pensó que aquello era un castigo del Señor. Benditos y malditos a la vez, al verlos pasear juntos de la mano por el jardín, decidieron sacarlos de aquel lugar que habían buscado para olvidarse de ustedes.

Ahí la podemos ver aún, sentada en un banco en el andén con su vestido de domingo y meneando el abanico como les veía hacer a las putas que se paraban en la esquina frente al internado.

Y sí, es verdad lo que cuentan en el pueblo: el caminante volvió, aunque lo cierto es que necesitaba más ayuda que antes para caminar. El electroshock había reducido a nada sus pobres conexiones cerebrales.

Sin embargo, aún hoy, es casi imposible dejar de pensar que no puede haber nadie en este mundo tan feliz cuando, por fin, de vuelta a su verdadero hogar entres aquellas paredes blancas, los sientan juntos a comer y se besan entre babas y les corren mil hormigas por los pies.

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