Por no olvidarme que, a veces,

tal vez sin quererlo,

me estés escuchando.

Es Viernes y en este viaje que dizque te aleja de tu centro, de tu isla amada, de tu amada tejedora de telarañas, esta bifurcación del tiempo y el espacio que llaman vida, sabes, crees saber, sabes creer, quieres y, a veces, amas.

Y ¿qué tiene de malo aislarse? ¿Acaso no somos islas bañadas, lamidas, remojadas por la corriente? No hay viaje interior. No, no hay agencias de viaje que vendan boletos hacia el país de Nunca Jamás. Seguir leyendo …

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Negaré haber escrito esto al menos tres veces antes de que cante el gallo, al menos tantito antes de que se acabe el reven y amanezca y pueda reconocer en tu mirada los ojos que anoche —y perdóname el lugar común— brillaban en la oscuridad.

¿Sabes? Esa parte creo que no te la conté, tal vez para que pensaras que aún hay algo más por descubrir, pero siempre quise dramatizar el capítulo número siete. En verdad no sé si eres consciente de mi mirada persiguiendo tus movimientos, tus gestos o tu voz. Tal vez exista alguna fotografía como prueba gráfica para justificar mis —esta vez vamos a llamarlas— necesidades o preferencias u obsesiones. Seguir leyendo …

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Tina (en De libélulas y mariposas)
Por no olvidarme que, a veces,
tal vez sin quererlo,
me estés escuchando.

Déjame ser ligeramente poético y completamente estúpido. Aunque supongo que dirías (me gusta tanto imaginar que piensas en mí) que ya está bien de estupideces, que te mire directamente a esos ojos en blanco y negro y con sabor bésame y cállate.

Pero sabes que, aunque las palabras —dizque— me ayuden incluso a comer, siento que me faltan y a veces me sobran para hacerte sentir tantas cosas. La verdad es que casi siempre mi boca pretende morderte los labios sin más, piano piano, como si me besaras verticalmente, como si te ansiara animalmente. Seguir leyendo …

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En OMG
Pasé dos noches en Sodoma.
Viví en Gomorra de pensión.
Cuando escapé del paraíso
Satanás me recogió.
Adiós, adiós. Sabina

¿Sabes por qué te amo? ¿Sabes por qué me amas? Yo ya estaba allí, justo en el momento de tu nacimiento. Si quieres, si te gusta más esa idea del eterno retorno, estaba en tu funeral, fui un gusano más devorando tu cadáver y el esperma y el óvulo que te volvió corpórea, besable, follable.

Please allow me to introduce myself porque solo era cuestión de tiempo que llegaras a mi vida o yo a la tuya, que no es lo mismo pero es igual. Ahora todo da igual porque todo cobra sentido. Digamos lo que digamos, digan lo que digan las cartas están sobre la mesa y, por supuesto que estaban marcadas. Seguir leyendo …

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