Ni antes ni después
Nov 1
2009

Antes todo parecía tan sencillo.
No voy a ser tan estúpido como para confesar que una vez creí en el amor eterno así como en todas y cada una de las promesas. Nadie nos obligaba a pronunciar ninguna de todas aquellas frases tan nuestras, tan como creadas a imagen y semejanza de lo que imaginamos alguna vez.
El tiempo, que dicen que cura todo —menos la estupidez— se encargó de ir limando las aristas de la pasión que nos hacía sangrar y lamer nuestras heridas delicada y sensualmente. Pasamos del sexo matutino al café con leche con la misma naturalidad con que cae la noche por sobre las calles de la ciudad, igual que cuando corríamos las persianas para esconder, antes nuestro amor, después nuestras vergüenzas.
La sensación de que te conozco desde siempre fue uno de esos detalles que nunca dejaron de sorprenderme. Por el contrario, cuando eso empezó a sentarme mal, cuando te miraba y no era capaz de acordarme de la primera vez ni de imaginar tu cuerpo con los ojos cerrados supe que tú deberías estar sintiendo lo mismo.
Ahora no es que sea más difícil, es tan sólo diferente.
Ya no me hieren los reproches, ni tus miradas asesinas ni tus preguntas capciosas ni tus gestos despectivos. Tampoco me quejo del frío por llevar tantos días atado a esta silla en la misma posición. Sé que no creerás nada de lo que te pueda decir, si condescendieras a quitarme la mordaza no sólo para darme un poco de aire y esa papilla asquerosa que me haces deglutir.
Todavía, ya ves, conservo la vana esperanza de que me quites la venda de los ojos y seas capaz de entender todo esto que trato de decirte y que nunca te dije. No sé si un Te quiero será suficiente ahora que veo que te me acercas, por fin, con la pistola en la mano y esa sonrisa que tanto me provoca.
Tags: Cuentos, relato breve, short story







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