Resume de noticias
Sep 23
2009

Yo he preferido hablar de cosas imposibles
porque de lo posible se sabe demasiado.
Podría hacer una relación de días y noches, de horas y minutos, de paisajes nuevos, anhelados y otros que de vez en cuanto atacan la memoria cuando menos te lo esperas.
Por norma me desabrocho los recuerdos antes de la contienda no siempre diaria contra Morfeo. La táctica a veces no resulta y se pierden algunos efectivos en la batalla, o sea, que soy capaz de recordar mis sueños. Entonces pienso que él es un dios, su padre un hijo de la chingada que te sobreviene en los momentos más inoportunos, su madre toda una dama vestida de negro y su hermanastro la más oscura de todas las pesadillas. Sin duda, juega con ventaja: mi abolengo no es tan ilustre.
Y aunque no haya estado en los mercados grandes de la palabra, ya te habrás dado cuenta de que son mi artillería pesada, me sirven para maquillar esta tarde gris que parece no acabarse nunca y contarte un montón de mentiras con apariencia de realidad. Decirte que soy feliz, que no te extraño, que el café está mañana sabía igual de bien que siempre o mejor, o que este cigarrillo y esta copa no son un suicidio lento, premeditado, inútil.
Procuro no prestar atención a los detalles pero me atosigan. Me provocan una comezón insectívora que, de a poco, me va ganando superficies más sensibles que la epidermis. Cuando se aproximan peligrosa, sospechosamente a las vísceras más incontrolables me pongo a enumerar las manchas en el sol, a resolver ecuaciones de segundo grado, a comprobar empíricamente que sólo sé que no sé nada, ni de ciencia, ni de arte, ni de algo, ni de ti. Y entonces los por qué se convierten en cuando y los únicos números que me resultan familiares son el ocho que dibuja tus caderas, el dos que tan poco nos cuesta sumar y el uno que me mira con cara de idiota desde el otro lado del espejo.
Sólo espero poder estar a tu alcance cuando sea preciso y prescindir cada vez más y mejor de mis enemigos que son todos y cada uno de los espacios en blanco que se agolpan entre estas letras, agazapados esperando el momento entre la indecisión actual y la cobardía heredada; estos silencios albinos.
Espero que te veas retratada, que te sientas silenciosamente perseguida, que recuerdes este buenas noches y desees este buenos días.
Tags: Al final de este viaje, Blogrelato, Silvio







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